jueves, 15 de enero de 2009

Horas extras en la escuela

De un tiempo a esta parte en Cataluña están pasando cosas bastante preocupantes. A las distintas administraciones les ha entrado un fervor privatizador que está alcanzando cotas nunca vistas, al menos por la persona que escribe estas líneas.

Todo comenzó con la llegada del tripartito al gobierno. Se supone y es de bienpensantes que se trataba de una coalición progresista y de izquierdas. Craso error. Ni progresista, ni de izquierdas. Yo diría que están haciendo las delicias de los conservadores.

Me referiré al departamento de Enseñanza que es el que me toca más de cerca y el que más me preocupa. Ya en la legislatura anterior impusieron la sexta hora en la escuela pública. Supongo que con la propagandística intención de contentar a muchos padres y ganar un puñado de votos. Una sexta hora que a la hora de la verdad no reporta especiales beneficios, ya que no es curricular, y si cansancio para los alumnos y trabajo extra para los maestros. Los alumnos de Cataluña deben ser los que más horas se pasan en la escuela de toda la comunidad europea. Por supuesto, para imponer la sexta hora, no contaron ni con la opinión de los maestros ni de los alumnos. Para qué iban a pedir opinión a los maestros si al fin y al cabo y según parece, son los que menos tenían que ver en el asunto. Aun así, un  par de sindicatos, con razonamientos poco convincentes,  acabaron firmando el acuerdo que rápidamente entró en vigor. Aspecto positivo de esta imposición: se crearon puestos de trabajo en la época de la euforia económica neoliberal, cuando todo parecía ir sobre ruedas.

Pero no tardaron en aparecer los agoreros de turno diciendo que el nivel de los alumnos de Cataluña era de los más bajos de la Comunidad Europea, a pesar de la sexta hora. Y como siempre, a grandes males, grandes remedios. Con la excusa de la Nueva ley de Educación se pone en marcha el remedio, la LEC (Llei d’Educació Catalana), que ya en las bases apuntaba hacia una privatización de algunos aspectos de la enseñanza pública, amén de otros ingredientes de tipo gestión empresarial y pluses por productividad. Como si la escuela fuera una fábrica de hacer tornillos  o algo parecido. Hubo dos huelgas, pero la ley sigue su camino en el parlamento, sin que nadie la detenga, hacia su casi segura aprobación. Así que de nada va a servir la pataleta de un número importante de maestros.

Y en estas llegó la crisis acompañada de recesión. El chiringuito inmoral de los neoliberales se ha ido al garete y todos a padecer. Unos más que otros, como siempre. Pero hete aquí que el departamento de enseñanza no deja de sorprendernos y hace unos días se descolgó con una noticia inquietante: los maestros y profesores de instituto podrían hacer horas extras en los centros. Lo que nos faltaba. No han dicho a qué precio, pero es igual, la propuesta me parece inmoral e insolidaria. Seguro que más de uno dirá que sí, sin duda, algo respetable desde el punto de vista laboral, pero totalmente injusto e insolidario con la masa de sustitutos que pueden ver como sus precarios puestos de trabajo se esfuman. ¿Es que aún no se han dado cuenta que estamos en crisis y la administración ha de ser el motor que de una esperanza y un respiro a la clase trabajadora?

Esperemos que recapaciten y no sigan cometiendo tantos errores. La escuela es un bien que hay que preservar y mimar. Nos jugamos el futuro si no creemos en que lo que importa es educar personas libres y con criterio. Aunque algunos parezca que piensen lo contrario.

Si los políticos que votamos con la esperanza de que iban a servir a los ciudadanos de una manera justa y progresista lo siguen haciendo tan mal, solo nos queda el mal sabor de boca y la rabia contenida y la seguridad de que en una próxima oportunidad los va a votar… Bueno, mejor no decirlo.

 


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