lunes, 28 de abril de 2008

EL JINETE DEL VIENTO

 

Aquel hombre había nacido del matrimonio de una mujer india con un hombre blanco. Tenía sangre de dos razas que durante años habían luchado, una por sobrevivir en su tierra y la otra, por encontrar una tierra donde vivir o sobrevivir.

El hombre tenía en sus genes la fuerza de ambas razas, pero había heredado el amor por la naturaleza de la raza india. Se había criado entre caballos y sin saber cómo ni por qué, se había convertido en un experto en estos nobles animales, que los españoles habían llevado a América cuando hicieron la conquista del continente.

Su afición y amor por los caballos le convirtieron en un jinete inigualable. Tanto, que dedicó su vida a las carreras de caballos en campo abierto. Carreras de larga distancia, donde la compenetración entre el jinete y el animal eran indispensables para llegar vencedor a la meta.

Era tal su afición que en una ocasión se inscribió en una carrera que se celebraba en Arabia y en la que había de competir con los afamados, veloces  y hermosos caballos árabes. Aquella aventura era todo un reto para él, pero había en juego y sustancioso premio que le permitiría salvar la vida de cientos de caballos del ejército destinados a morir porque ya no eran necesarios para las contiendas militares.

En medio del desierto, el jinete, un intruso y a la vez un infiel, ha de salvar infinidad de dificultades e incluso, luchar por salvar su vida y la de su caballo. Como tal intruso no cuenta con nadie, tan solo con la ayuda y los consejos de un par de criados árabes que le han asignado y la admiración y fe de una hermosa muchacha árabe, que confía en él para que su vida no se convierta en algo que ella no desea: formar parte del harén de un príncipe, por mandato paterno.

Las vicisitudes son muchas, incluso está dispuesto a abandonar y sacrificar a su caballo, agotado y extenuado. Sin embargo es el caballo el que en último esfuerzo, se levanta del suelo y le invita a seguir y a ganar.

Al más puro estilo indio, sin silla de montar, el jinete y el animal con la crines al viento cruzan la meta. Han luchado por un premio y por la libertad de una mujer. Y lo han conseguido.

Cuando vuelve a su país, con el dinero del premio, consigue la propiedad de los caballos que van a sacrificar y les deja en libertad por las verdes praderas de Oklahoma.

El hombre, el jinete del viento ha conseguido su sueño y a la vez, me han enseñado que todos los seres que viven en la naturaleza merecen ser libres.


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Autor: elias79
Fecha: sábado, 05 de julio de 2008
Hora: 21:26

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