lunes, 26 de junio de 2006

Un gorrión

UN GORRIÓN

El silencio era sepulcral mientras cientos de amigos le daban el último adiós. Tan solo un gorrión caído sin duda del nido, sin poder volar apenas, piaba amargamente llamando a su madre. El hombre le mira y se enternece. El pajarito quiere volar y no puede, aún es un bebé.
La ceremonia comienza mientras suena una campana plañidera. El hombre está pendiente del acto y del pequeño gorrión a la vez, que sigue intentando volar mientras busca a su madre desesperadamente.
De pronto alza el vuelo y se posa sobre el brazo del hombre. Se queda allí unos segundos y al hombre le da por pensar que el gorrión bien pudiera ser la reencarnación de la muchacha muerta que están a punto de enterrar. Le mira con ternura y le acaricia el suave plumaje. Enseguida levanta el vuelo torpemente y desaparece.
¿Quién sabe? piensa el hombre. La casual coincidencia entre la muerte de la niña y la vida que comienza del gorrión le deja impresionado y confuso. Ha querido creer que la niña seguía viva, transformada en un humilde gorrión que se aprestaba a vivir otra vida y él, le había acariciado con su mano temblorosa.

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