El miedo
El miedo es algo inherente a las personas. Es algo que forma parte de la cultura y se ha utilizado y se utiliza para ejercer algún tipo de control sobre otra persona, para controlar voluntades o simplemente como medida persuasiva o disuasoria. El miedo es un sentimiento de angustia que se puede sentir por causas reales o irreales. El miedo por algo real es más humano y fácil de sobrellevar, porque es más previsible y posible de hacer frente. Sin embargo el miedo a lo desconocido nunca se sabe como puede apoderarse de la persona y resulta más terrible y devastador para el espíritu.
El hombre tiene los miedos que desde niño se fueron grabando en su subconsciente. Algunos más infantiles les ha ido superando con los años, pero otros perduran y a veces le visitan en las noches oscuras y silenciosas. De nada sirve el supuesto valor que dan los años y la experiencia.
Lo que más miedo le da al hombre es sin duda la maldad humana. No le gusta la gente que hace sufrir a un semejante haciendo uso de su poder, su supremacía o su fuerza física. Por eso no le gustan las historias donde hay maldad y abuso de los más débiles. Tampoco le gustan aquellas historias donde el miedo psicológico mina a la víctima hasta reducirla a la nada como persona. Hay gente que disfruta con este tipo de miedos y terrores, pero el hombre los evita y no le importa decirlo. No se siente cobarde por ello, al contrario, piensa que es una manera sana de proteger su integridad y su salud mental.
No obstante, hay un miedo que le angustia sobre manera y que le persigue cuando su ilusión disminuye y su ansiedad se desborda. Es el miedo a perder a algún ser querido. Entonces se siente impotente, sufre y se preocupa. Le gusta controlar la situación de su mundo afectivo y emocional. En los últimos tiempos, el hombre siente ese miedo y a veces parece un león acorralado en una jaula donde han dejado de entrar los rayos del sol y se hace la noche en pleno día.
El hombre tiene los miedos que desde niño se fueron grabando en su subconsciente. Algunos más infantiles les ha ido superando con los años, pero otros perduran y a veces le visitan en las noches oscuras y silenciosas. De nada sirve el supuesto valor que dan los años y la experiencia.
Lo que más miedo le da al hombre es sin duda la maldad humana. No le gusta la gente que hace sufrir a un semejante haciendo uso de su poder, su supremacía o su fuerza física. Por eso no le gustan las historias donde hay maldad y abuso de los más débiles. Tampoco le gustan aquellas historias donde el miedo psicológico mina a la víctima hasta reducirla a la nada como persona. Hay gente que disfruta con este tipo de miedos y terrores, pero el hombre los evita y no le importa decirlo. No se siente cobarde por ello, al contrario, piensa que es una manera sana de proteger su integridad y su salud mental.
No obstante, hay un miedo que le angustia sobre manera y que le persigue cuando su ilusión disminuye y su ansiedad se desborda. Es el miedo a perder a algún ser querido. Entonces se siente impotente, sufre y se preocupa. Le gusta controlar la situación de su mundo afectivo y emocional. En los últimos tiempos, el hombre siente ese miedo y a veces parece un león acorralado en una jaula donde han dejado de entrar los rayos del sol y se hace la noche en pleno día.

